26 agosto 2015

Mensaje del 25 de Agosto de 2015

 “¡Queridos hijos!

 También hoy os invito a que seáis oración.

Que la oración sea para vosotros las alas para el encuentro con Dios.

El mundo se encuentra en un momento de prueba porque ha olvidado y ha abandonado a Dios. Por eso, hijitos, sed aquellos que buscan y aman a Dios sobre todas las cosas.

Yo estoy con vosotros y os guío hacia mi Hijo, pero vosotros tenéis que dar vuestro “SÍ” en la libertad de los hijos de Dios.

Intercedo por vosotros, hijitos, y os amo con un amor infinito.

¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

08 agosto 2015

Oración para pedir a Jesús ser armado para la batalla espiritual con la armadura de Dios

Divino Jesús Sacramentado, Corazón abierto, me pongo en este momento en el Calvario en la hora de tu agonía. Te suplico que por manos de María dolorosa me armes con tu armadura para el combate. Revísteme de tu fuerza redentora.

Me revisto con el cinturón de la verdad: Tú mi dulce Jesús, eres mi verdad, mi luz y mi sabiduría.

Me calzo los pies con el celo por el Evangelio: Jesús, amor de mi corazón, en mi firme decisión abrazo el escudo de la fe para apagar los encendidos dardos del maligno.

Sumergido, mi buen Jesús, en el regazo de mi Madre dolorosa, me cubro con su fe: para hacer efectiva la total derrota de mi adversario por la llama de amor de su Corazón Inmaculado y sus dolores.

Me revisto de tus promesas divinas y de tu protección: Jesucristo, Tú eres mi fe.

Me confío de tu perdón, de tu redención, de tu muerte, de tu resurrección teniendo tus mismos pensamientos y sentimientos: Jesús, tomo el casco de la salvación. (Cf. Fil.2,5)

Tomo la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios: Jesús Maestro, Tú eres mi victoria, mi sabiduría, mi luz, mi vida y mi alimento.

Me entrego a la acción del Espíritu Santo: a su unción, su amor, su paz, su fidelidad, su bondad y sus dones y carismas.

Ya revestido de tus armas buen Jesús, estoy seguro de alcanzar la victoria, con la certeza de tus palabras: "Yo os aseguro, todo lo que pidáis en la oración, creed que os dará y se os concederá". (Mt. 21,22)

Amén.

Autor: P.J. Jesús Ceja Àlvarez, Libro: Hora santa de adoración a Jesús Sacramentado.

06 agosto 2015

Mensaje del 2 de Agosto de 2015


“Queridos hijos,

Yo, como Madre que ama a sus hijos, veo qué difícil es el tiempo en el que vivís.

Veo vuestro sufrimiento. Pero debéis saber que no estáis solos. Mi Hijo está con vosotros. Está en todas partes: es invisible, pero lo podéis ver si lo vivís. Él es la luz que os ilumina el alma y os concede la paz. Él es la Iglesia que debéis amar y por la que siempre debéis orar y luchar; pero no solo con las palabras sino con las obras de amor.

Hijos míos, haced que todos conozcan a mi Hijo, haced que sea amado, porque la verdad está en mi Hijo nacido de Dios, Hijo de Dios.

No perdáis el tiempo en reflexionar demasiado, os alejaréis de la verdad. Con un corazón simple aceptad Su Palabra y vividla. Si vivís Su Palabra, amaréis con un amor misericordioso. Os amaréis los unos a los otros.

Cuanto más améis, más lejos estaréis de la muerte. Para aquellos que vivan la Palabra de mi Hijo y la amen, la muerte será la vida.

¡Os doy las gracias! Orad para que podáis ver a mi Hijo en sus pastores, orad para que lo podáis abrazar en ellos.”

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30 julio 2015

La Iglesia Católica es la verdadera y la unica que fundó Jesucristo, explica Fernando Casanova



Impresionante testimonio de este Ex Pastor Evangelico, que buscando la verdad y con la misma Biblia y citas biblícas se dió cuenta que la Iglesia Católica es la verdadera.

 Para que lo escuchen los que se hacen llamar "cristianos" evangelicos, están engañados por el demonio para robarles los sacramentos, regresen hermanos! Jesucristo y todos nosotros los esperamos.

Les digo por el bien de sus almas inmortales. Dios les bendiga!

27 julio 2015

La Apostasía explicada por Marino Restrepo



 Gracias a Dios por todo lo que nos ilumina por medio de estas conferencias del hermano Marino. Dios lo cuide y le ayude a cumplir su misión.

26 julio 2015

Mensaje del 25 de julio de 2015

“Queridos hijos,

también hoy con alegría estoy con vosotros y os invito a todos, hijos míos: orad, orad, orad para que comprendáis el amor que tengo hacia vosotros.

Mi amor es más fuerte que el mal, por eso, hijos míos, acercaos a Dios para que podáis sentir mi gozo en Dios.

Sin Dios, hijos míos, no tenéis futuro, no tenéis esperanza ni salvación, por eso dejad el mal y elegid el bien.

Yo estoy con vosotros y con vosotros intercedo ante Dios por todas vuestras necesidades.

¡Gracias por haber respondido mi llamada!”


www.virgendemedjugorje.org

25 julio 2015

Esta palabra parece dura a muchos: Niégate a ti mismo, toma tu cruz, y sigue a Jesús. Pero mucho más duro será oír aquella postrera palabra: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno.



1. Pues los que ahora oyen y siguen de buena voluntad la palabra de la cruz, no temerán entonces oír la palabra de la eterna condenación. 
Esta señal de la cruz estará en el cielo, cuando el Señor vendrá a juzgar. Entonces todos los siervos de la cruz, que se conformaron en la vida con el crucificado, se llegarán a Cristo juez con gran confianza. 

2. Pues que así es, por qué tenéis tomar la cruz, por la cual se va al reino? En la cruz está la salud, en la cruz la vida, en la cruz está la defensa de los enemigos, en la cruz está la infusión de la suavidad soberana, en la cruz está la fortaleza del corazón, en la cruz está el gozo del espíritu, en la cruz está la suma virtud, en la cruz está la perfección de la santidad. No está la salud del alma, ni la esperanza de la vida eterna, sino en la cruz. Toma, pues, tu cruz, y sigue a Jesús, e irás a la vida eterna. El vino primero, y llevó su cruz y murió en la cruz por ti; porque tú también la lleves, y desees morir en ella. Porque si murieres juntamente con El, vivirás con El. Y si fueres compañero de la pena, lo serás también de la gloria.

3. Mira que todo consiste en la cruz, y todo está en morir en ella. Y no hay otra vía para la vida, y para la verdadera entrañable paz, sino la vía de la santa cruz y continua mortificación. Ve donde quisieres, busca lo que quisieres, y no hallarás más alto camino en lo alto, ni más seguro en lo bajo, sino la vía de la santa cruz.  Dispón y ordena todas las cosas según tu querer y parecer, y no hallarás sino que has de padecer algo, o de grado o por fuerza: y así siempre hallarás la cruz. Pues, o sentirás dolor en el cuerpo, o padecerás tribulación en el espíritu. 

4. A veces te dejará Dios, a veces te perseguirá el prójimo: lo que peor es, muchas veces te descontentarás de ti mismo, y no serás aliviado, ni refrigerado con ningún remedio ni consuelo; mas conviene que sufras hasta cuando Dios quisiere. Porque quiere Dios que aprendas a sufrir la tribulación sin consuelo, y que te sujetes del todo a El, y te hagas más humilde con la tribulación. Ninguno siente así de corazón la pasión de Cristo, como aquel a quien acaece sufrir cosas semejantes. Así que la cruz siempre está preparada, y te espera en cualquier lugar; no puedes huir dondequiera que estuvieres, porque dondequiera que huyas, llevas a ti contigo, y siempre hallarás a ti mismo. Vuélvete arriba, vuélvete abajo, vuélvete fuera, vuélvete dentro, y en todo esto hallarás cruz. Y es necesario que en todo lugar tengas paciencia, si quieres tener paz interior, y merecer perpetua corona.

5. Si de buena voluntad llevas la cruz, ella te llevará, y guiará al fin deseado, adonde será el fin del padecer, aunque aquí no lo sea. Si contra tu voluntad la llevas, cargaste, y hácestela más pesada: y sin embargo conviene que sufras. Si desechas una cruz, sin duda hallarás otra, y puede ser que más grave.

6. ¿Piensas tu escapar de lo que ninguno de los mortales pudo? ¿Quién de los Santos fue en el mundo sin cruz y tribulación? 


Nuestro Señor Jesucristo por cierto, en cuanto vivió en este mundo, no estuvo una hora sin dolor de pasión. Porque convenía, dice, que Cristo padeciese, y resucitase de los muertos, y así entrase en su gloria. Pues ¿cómo buscas tú otro camino sino este camino real, que es la vida de la santa cruz?

7. Toda la vida de Cristo fue cruz y martirio, y tú? buscas para ti holganza y gozo? Yerras, te engañas si buscas otra cosa sino sufrir tribulaciones; porque toda esta vida mortal está llena de miserias, y de toda parte señalada de cruces. Y cuanto más altamente alguno aprovecharé en espíritu, tanto más graves cruces hallará muchas veces, porque la pena de su destierro crece más por el amor.

8. Mas este tal así afligido de tantas maneras, no está sin el alivio de la consolación; porque siente el gran fruto que le crece con llevar su cruz. Porque cuando se sujeta a ella de su voluntad, toda la carga de la tribulación se convierte en confianza de la divina consolación. Y cuanto más se quebranta la carne por la aflicción, tanto más se esfuerza el espíritu por la gracia interior. Y algunas veces tanto es confortado del afecto de la tribulación y adversidad, por el amor y conformidad de la cruz de Cristo, que no quiere estar sin dolor y tribulación: porque se tiene por más acepto a Dios, cuanto mayores y más graves cosas pudiere sufrir por El. Esto no es virtud humana, sino gracia de Cristo, que tanto puede y hace en la carne flaca, que lo que naturalmente siempre aborrece y huye, lo acometa y acabe con fervor de espíritu.

9. No es según la condición humana llevar la cruz, amar la cruz, castigar el cuerpo, ponerle en servidumbre; huir las honras, sufrir de grado las injurias, despreciarse a sí mismo, y desear ser despreciado; sufrir toda cosa adversa y dañosa, y no desear cosa de prosperidad en este mundo. Si miras a ti, no podrás por ti cosa alguna de éstas: mas si confías en Dios, El te enviará fortaleza del cielo, y hará que te estén sujetos el mundo y la carne. Y no temerás al diablo tu enemigo, si estuvieses armado de fe, y señalado con la cruz de Cristo.

10. Dispónte, pues, como buen y fiel siervo de Cristo, para llevar varonilmente la cruz de tu Señor crucificado por tu amor. Prepárate a sufrir muchas adversidades y diversas incomodidades en esta miserable vida; porque así estará contigo Jesús adondequiera que fueres; y de verdad que le hallarás en cualquier parte que te escondas. Así conviene que sea, y no hay otro remedio para evadirse del dolor y de la tribulación de los males, sino sufrir. Bebe afectuosamente el cáliz del Señor, si quieres ser su amigo, y tener parte con El. Remite a Dios las consolaciones, para que haga con ellas lo que más le agradaré. Pero tú dispónte a sufrir las tribulaciones, y estímalas por grandes consuelos; porque no son condignas las pasiones de este tiempo para merecer la gloria venidera, aunque tú solo pudieses sufrirlas todas.

11. Cuando llegares a tanto, que la aflicción te sea dulce y gustosa por amor de Cristo, piensa entonces que te va bien; porque hallaste el paraíso en la tierra. Cuando te parece grave el padecer, y procuras huirlo, cree que te va mal, y dondequiera que fueres, te seguirá la tribulación.

12. Si te dispones para hacer lo que debes, es a saber, sufrir y morir, luego te irá mejor, y hallarás paz. 


Y aunque fueres arrebatado hasta el tercer cielo con San Pablo, no estarás por eso seguro de no sufrir alguna contrariedad. Yo (dice Jesús) le mostraré cuántas cosas le convendrán padecer por mi nombre. Debes, pues, padecer, si quieres amar a Jesús, y servirle siempre.

13. ¡Ojalá que fueses digno de padecer algo por el nombre de Jesús! ¡Cuán grande gloria te resultaría! ¡Cuánta alegría a todos los Santos de Dios! ¡Cuánta edificación sería para el prójimo! Todos alaban la paciencia, pero pocos quieren padecer. Con razón debieras sufrir algo de buena gana por Cristo; pues hay muchos que sufren graves cosas por el mundo.

14. Ten por cierto que te conviene morir viviendo; y cuanto más muere cada uno a sí mismo, tanto más comienza vivir para Dios. Ninguno es suficiente para comprender cosas celestiales, si no se humilla a sufrir adversidades por Cristo. No hay cosa a Dios más acepta, ni para ti en este mundo más saludable, que padecer de buena voluntad por Cristo. Y si te diesen a escoger, más debieras desear padecer cosas adversas por Cristo, que ser recreado con muchas consolaciones; porque así le serías más semejante, y más conforme a todos los Santos. No está, pues, nuestro merecimiento ni la perfección de nuestro estado en las muchas suavidades y consuelos, sino más bien en sufrir grandes penalidades y tribulaciones.

 15. Porque si alguna cosa fuera mejor y más útil para la salvación de los hombres que el padecer, Cristo lo hubiera declarado con su doctrina y con su ejemplo. Pues manifiestamente exhorta a sus discípulos, y a todos los que desean seguirle, a que lleven la cruz, y dice: Si alguno quisiera venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame. Así que leídas y bien consideradas todas las cosas, sea esta la postrera conclusión: Que por muchas tribulaciones nos conviene entrar en el reino de Dios.

Capítulo XII: Del camino real de la Santa Cruz del Libro LA IMITACION DE CRISTO
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11 julio 2015

Si ahora cualquier dolorcito te causa impaciencia, ¿Tendrás paciencia allá en el infierno?

1. Mira el fin en todas las cosas, y de qué suerte estarás delante de aquel Juez justísimo, al cual no hay cosa encubierta, ni se amansa con dádivas, ni admite excusas, sino que juzgará justísimamente.

 ¡Oh ignorante, y miserable pecador! ¿Qué responderás a Dios, que sabe todas tus maldades, tú que temes a veces el rostro de un hombre airado? ¿Por qué no te previenes para el día del juicio cuando no habrá quien defienda ni ruegue por otro, sino que cada uno tendrá bastante que hacer por sí? Ahora tu trabajo es fructuoso, tu llanto aceptable, tus gemidos se oyen, tu dolor es satisfactorio y justificativo.

2. Aquí tiene grande y saludable purgatorio el hombre sufrido, que recibiendo injurias, se duele más de la malicia del injuriador que de su propia ofensa; que ruega a Dios voluntariamente por sus contrarios, y de corazón perdona los agravios, y no se detiene en pedir perdón a cualquiera; que más fácilmente tiene misericordia que se indigna; que se hace fuerza muchas veces y procura sujetar del todo su carne al espíritu. Mejor es purgar ahora los pecados y cortar los vicios que dejar el purgarlos para lo venidero. Por cierto nos engañamos a nosotros mismos por el amor desordenado que tenemos a la carne.

3. ¿En qué otra cosa se cebará aquel fuego sino en tus pecados? Cuando más te perdonas ahora a ti mismo, y sigues a la carne, tanto más gravemente serás después atormentado, pues guardarás mayor materia para quemarte. En lo mismo que más peca el hombre será más gravemente castigado. Allí los perezosos serán punzados con los aguijones ardientes, y los golosos serán atormentados con gravísima hambre y sed. Allí los lujuriosos y amadores de deleites, serán rociados con ardiente pez y hediondo azufre; y los envidiosos aullarán de dolor como rabiosos perros.

4. No hay vicio que no tenga su propio tormento. Allí los soberbios estarán llenos de confusión, y los avarientos serán oprimidos con miserable necesidad. Allí será más grave pasar una hora de pena, que aquí cien años de penitencia amarga. Allí no hay sosiego ni consolación para los condenados; mas aquí cesan algunas veces los trabajos, y se goza del consuelo de los amigos. Ten ahora cuidado y dolor de tus pecados, para que en el día del juicio estés seguro con los bienaventurados. 

5. Entonces se verá que el verdadero sabio en este mundo, fue aquel que aprendió a ser necio y menospreciado por Cristo. Entonces agradará toda tribulación sufrida con paciencia, y toda maldad no despegará los labios. Entonces se alegrarán todos los devotos, y se entristecerán todos los disolutos. Entonces se alegrará más la carne afligida, que la que siempre vivió en deleites. Entonces resplandecerá el vestido despreciado, y parecerá vil el precioso. Entonces será más alabada la pobre casilla, que el ostentoso palacio. Entonces ayudará más la constante paciencia, que todo el poder del mundo. Entonces será más ensalzada la simple obediencia, que toda la sagacidad del siglo. Entonces alegrará más la pura y buena conciencia, que toda la docta filosofía. Entonces se estimará más el desprecio de las riquezas, que todo el tesoro de los ricos de la tierra.

Entonces te consolarás más de haber orado con devoción, que haber comido delicadamente. Entonces te alegrarás más de haber guardado el silencio, que de haber conversado mucho. Entonces te aprovecharán más las obras santas, que las palabras floridas. Entonces agradará más la vida estrecha y la rigurosa penitencia, que todos los deleites terrenos.

6. Aprende ahora a padecer en lo poco, para que entonces seas libre de lo muy grave. Prueba aquí primero lo que podrás después. Si ahora no puedes padecer levemente, ¿cómo podrás después sufrir los tormentos eternos? Si ahora una pequeña penalidad te hace tan impaciente, ¿qué hará entonces el infierno? De verdad no puedes tener dos gozos, deleitarte en este mundo, y después reinar en el cielo con Cristo. Si hasta ahora hubieses vivido en honores y deleites, y te llegase la muerte, ¿qué te aprovecharía todo lo pasado? Todo, pues, es vanidad, sino amar a Dios, y servirle a El solo. Porque los que aman a Dios de todo corazón, no temen la muerte, ni el tormento, ni el juicio, ni el infierno; pues el amor perfecto tiene segura entrada para Dios. Mas quien se deleita en pecar, no es maravilla que tema la muerte y el juicio. Bueno es no obstante que si el amor no nos desvía de lo malo, por lo menos el temor del infierno nos refrene. Pero el que pospone el temor de Dios, no puede durar mucho tiempo en el bien; sino que caerá muy presto en los lazos del demonio

Capítulo XXIV Libro Imitación de Cristo, Tomás de Kempis.

04 julio 2015

¿Sabes en qué consiste la perfección cristiana? La verdadera vida espiritual


En su libro El Combate Espiritual, el Padre Lorenzo Scúpoli, nos explica muy bien esto, en que consiste el ideal al que podemos aspirar como cristianos católicos, que contamos con la ayuda de Dios en los sacramentos que nos dejó, y con la guía de Nuestra Iglesia.

Todo esto tiene que ver con nuestra verdadera conversión de corazón, y que aceptemos la Voluntad de Dios realmente en nuestra vida.

"Aunque la persona se dedique a muchas obras externas y pase tiempos en fantasías e imaginaciones, la señal para saber a qué grado de perfección ha llegado su espiritualidad es averiguar qué cambio y qué transformación han tenido su vida, su conducta, y sus costumbres.

Porque si a pesar de tantas obras y proyectos siguen deseando siempre que les prefieran a los demás, se muestran llenas de caprichos y rebeldes, obstinadas en su propio parecer sin querer aceptar el parecer de los otros, sin preocuparse por aceptar el parecer de los otros, y sin preocuparse por observar sus propias miserias y debilidades se dedican a observar con ojos muy abiertos las faltas y miserias ajenas (repitiendo lo que tanto criticaba Jesús: "se fijan en la basurita que hay en los ojos de los demás y no en la viga que llevan en sus propios ojos"). Esto es señal de que el grado de su santidad es muy bajo todavía.

Y si cuando alguien se atreve a herirles algo en su propia estimación con críticas u observaciones o negaciones de especiales demostraciones de aprecio, estallan en ira e indignación.

 Y cuando se les dice que lo importante no es tanto el número de oraciones y devociones que tienen sino la calidad y el amor a Dios y al prójimo que hay en esas prácticas de piedad, se enojan; se turban y se llenan de inquietud y no aceptan esto de ninguna persona.

Con ello están demostrando que su santidad es demasiado pequeña todavía. Y más si cuando Nuestro Señor, para llevarles a mayor perfección permite que les lleguen enfermedades, contrariedades, pruebas y persecuciones, entonces sí que manifiestan que su santidad es falsa porque estallan en quejas, protestas y no aceptan conformar su voluntad con la Santísima Voluntad de Dios."

Por tanto, podemos ver que no es solo un aspecto el que tenemos que tomar en cuenta para medir el estado de nuestra vida espiritual, sino un conjunto integral como lo es nuestra vida:
  • Conducta
  • Costumbres
  • Caridad hacia los demás
  • Humildad
  • Aceptación de la Voluntad de Dios de corazón en su vida
  • Hacer obras de misericordia
  • Vida de oración

 Estos son los aspectos que nos refiere el Padre Scúpoli, pero veamos como nos define exactamente:

La base de la perfección y santidad consiste en cinco cosas:

1a En conocer y meditar la grandeza y bondad infinita de Dios, nuestra debilidad e inclinación tan fuerte hacía el mal. Es la gracia que durante noches enteras pedía San Francisco de Asís en su oración, hasta que logró conseguirla: "Señor: conózcate a TI; conózcame a mí".

2a Aceptar ser humillados, y sujetar nuestra voluntad no sólo a la Divina Majestad, sino a las persona que Dios ha puesto para que nos dirijan, aconsejen y gobiernen.

3a En hacerlo y sufrirlo todo únicamente por amor a Dios y por la salvación de las almas; por conseguir la gloria de Dios y lograr agradarle siempre a Él. Así cumplimos el primer mandamiento que dice: "Amarás al Señor tu Dios con todo el corazón, con toda el alma, y sobre todas las cosas".

4a Cumplir lo que exige Jesús: Negarse a sí mismo, aceptar la cruz de sufrimientos que Dios permite que nos lleguen, seguir a Jesús imitando sus ejemplos; aceptar su yugo que es suave y ligero, y aprender de Él que es manso y humilde de corazón (cf. Mt 11, 22).

5a Obedecer lo que conseja san Pablo: imitar el ejemplo de Jesús que no aprovechó su dignidad de Dios, sino que se humilló y se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz (cf. Flp 2).

En estos puntos encontramos la verdadera vida espiritual a la que debemos como bautizados aspirar.

Ademas nos anima el Padre Lorenzo a seguir este camino, aunque dificil posible de seguir.

"Alguien dirá: "Es que son demasiadas condiciones las que se piden". La razón es esta: lo que se va a obtener no es una perfección cualquiera, o de segunda clase sino la verdadera santidad. Por eso, porque lo que se aspira conseguir es de inmenso valor, las cuotas que se exigen son también altas. Pero no son imposibles.
Aquí hay que repetir lo que decía Moisés en el Deuteronomio: "Los mandatos que se dan no están por encima de tus fuerzas, ni son algo extraño que tú puedas no practicar" (Dt 30).

Es un combate duro, pero habrá un premio muy grande


"Estamos escribiendo para quienes no se contentan con llevar una vida mediocre, sino que aspiran a obtener la perfección espiritual y la santidad. Para esto es necesario combatir continuamente contra las inclinaciones malas que cada cual siente hacia el vicio y el pecado; dominar y mortificar los sentidos, tratar de arrancar de nuestra vida las malas costumbres que hemos adquirido, lo cual no es posible sin una dedicación infatigable y continua a la tarea de conseguir la perfección y la santidad, tener siempre un ánimo pronto, entusiasta y valiente para no dejar de luchar por tratar de ser mejores.

Pero el premio que nos espera es muy grande, san Pablo dice: "Me espera una corona de gloria que me dará el Divino Juez, y no sólo a mí sino a todos los que hayan esperado con amor su manifestación" (cf. 2Tm 4, 8). "

Pero nadie recibirá la corona sino ha combatido según el reglamento" (2Tm 2, 5).

Aquì pueden descargar este valioso libro: El Combate Espiritual

 Saludos a los amables lectores de este blog.




Mensaje del 2 de Julio de 2015


"Queridos hijos, os invito a difundir la fe en mi Hijo, vuestra fe. 

Vosotros, mis hijos, iluminados por el Espíritu Santo, mis apóstoles, transmitidla a los demás, a aquellos que no creen, no saben y no quieren saber. 

Por eso vosotros debéis orar mucho por el don del amor, porque el amor es un rasgo distintivo de la verdadera fe, y vosotros seréis apóstoles de mi amor. 

El amor revive siempre y de nuevo, el dolor y el gozo de la Eucaristía, revive el dolor de la Pasión de mi Hijo, con la cual Él os ha mostrado lo que significa amar inmensamente; revive el gozo de haberos dejado Su Cuerpo y Su Sangre para nutriros de sí mismo y ser así uno con vosotros. 

Al miraros con ternura siento un amor inmenso, que refuerza en mí el deseo de conduciros a una fe firme. Una fe firme os dará en la Tierra gozo y alegría y al final, el encuentro con mi Hijo. Ese es Su deseo. Por eso vividlo a Él, vivid el amor, vivid la luz que os ilumina siempre en la Eucaristía. 

Os pido que oréis mucho por vuestros pastores, que oréis para que tengáis el mayor amor posible hacia ellos, porque mi Hijo os los ha dado para que os nutran a vosotros con Su Cuerpo y os enseñen el amor. Por eso amadlos también vosotros. Sin embargo, hijos míos recordad: el amor significa soportar y dar, y jamás, jamás juzgar. 
¡Os doy las gracias!"

28 junio 2015

Mensaje del 25 de junio de 2015


«¡Queridos hijos, también hoy el Altísimo me concede la gracia de poderos amar y de llamaros a la conversión. 

Hijos míos, que Dios sea vuestra mañana, no la guerra ni el desasosiego, no la tristeza sino la alegría y la paz deben reinar en los corazones de todos los hombres, y sin Dios 
nunca podrán encontrar la paz. 

Hijos míos, por eso regresad a Dios y a la oración para que vuestro corazón cante con alegría. Yo estoy con vosotros y os amo con inmenso amor. 

¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»

03 mayo 2015

Mensaje del 2 de Mayo de 2015


«Queridos hijos, abrid vuestros corazones y tratad de sentir cuánto os amo y cuánto deseo que améis a mi Hijo. 

Deseo que lo conozcáis lo más posible, porque es imposible conocerlo y no amarlo, porque Él es amor. 

Hijos míos, yo os conozco. Conozco vuestros dolores y vuestros sufrimientos porque los he vivido. Me río con vosotros en vuestras alegrías. Lloro con vosotros en vuestros dolores. Nunca os abandonaré. Siempre os hablaré maternal y dulcemente.

 Y yo como Madre, necesito vuestros corazones abiertos, para que con sabiduría y sencillez difundáis el amor de mi Hijo. Os necesito abiertos y sensibles al bien y a la misericordia. 

Os necesito unidos a mi Hijo, porque deseo que seáis felices y me ayudéis a llevar la felicidad a todos mis hijos. 

Apóstoles míos, os necesito para que a todos les enseñéis la verdad de Dios, a fin de que mi Corazón, que ha sufrido y también hoy padece tanto sufrimiento, pueda triunfar en el amor. 

Orad por la santidad de vuestros pastores, para que en nombre de mi Hijo puedan hacer milagros, porque la santidad hace milagros. ¡Os doy las gracias!»


http://www.virgendemedjugorje.org

27 abril 2015

Mensaje del 25 de abril de 2015


«Queridos hijos, también hoy estoy con vosotros para guiaros hacia la salvación. 

Vuestra alma está inquieta porque el espíritu está débil y cansado de todas las cosas terrenas. 

Vosotros, hijos míos, pedidle al Espíritu Santo para que Él os transfigure y llene con su fuerza de fe y esperanza, a fin de que estéis firmes en esta lucha contra el mal. 

Yo estoy con vosotros e intercedo por vosotros ante mi Hijo Jesús. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!»
 

12 abril 2015

El gran don que Dios nos dá en la Fiesta de la Divina Misericordia


Pocas personas estan consientes del regalo tan grande nos da Nuestro Señor Jesucristo el día de la Fiesta de la Divina Misericordia,

 Avisemos a personas cercanas a nosotros de esta gran oportunidad y gracia hoy Domingo 12 de Abril 2015

"Es como si fuera un segundo bautismo", nos explica el P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática, nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, en un análisis que fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la doctrina de la fe:

"La muerte de Jesús en la cruz fue para el perdón de nuestros pecados y los pecados de todo el mundo. En el mensaje de la Divina Misericordia revelada a Santa Faustina, Jesús pide que a las 3 de la tarde nos sumerjamos en su Pasión. San Juan Bautista sumergía a las personas en el agua porque es un símbolo de purificación. A través de Su muerte en la cruz, Jesús limpia a las almas con el agua que fluyó de su costado, y luego les dá al alma vida nueva con la sangre que brotó de su cuerpo sagrado.

¿Qué sucede en la Fiesta de la Misericordia? que Él hace esta gracia extraordinaria disposición de los pecadores, una vez más, y nuestras almas pueden ser purificadas y renovadas, se nos da una nueva vida, un nuevo comienzo. En este día Jesús te permite estar al pie de la Cruz. Él te está haciendo presente en el momento en que Él expiró, ya que fue en ese momento que la Misericordia Divina fue ganada para el mundo.


Dimas fue el primero en beneficiarse de esta victoria sobre la muerte, porque fue entonces cuando el Padre dió a Jesús el poder de la Divina Misericordia. El P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática nombrado por el Papa Juan Pablo II para examinar las revelaciones a Santa Faustina, llegó a la conclusión de que la gracia extraordinaria dada por Jesús en la Fiesta de la Misericordia es un don de la gracia sólo igualada por la del Santo Bautismo .


Esto significa que en este día su alma puede llegar a ser tan pura como el día de su bautismo. Esto significa que usted está comenzando su vida de nuevo y usted sólo tiene que preocuparse por los pecados que cometeremos en el futuro, tus pecados del pasado ya no existen. No importa qué pecado ha cometido en tu vida el pasado usted consigue la remisión completa, (perdón) de todos los pecados del pasado, sin tiempo en el Purgatorio*

Ya que nuestro Señor dijo a Santa Faustina que perdonará la pena merecida por los pecados ya confesados:

 "Pide a Mi siervo fiel que en aquel día hable al mundo entero de esta gran misericordia Mía; que quien se acerque ese día a la Fuente de Vida, recibirá el perdón total de las culpas y de las penas..." (Diario 300)

"Así que en la Fiesta de la Misericordia, nos ha llevado a la colina del Calvario, y nosotros, como Dimas, somos escuchados por Jesús, Él está ahí con nosotros en ese día nos limpia con el agua que fluyó de su costado, lo que ocurre cuando lleguemos a la confesión, el sacramento de la reconciliación, y entonces estamos comenzando una nueva vida por la transfusión de su sangre divina que recibimos en la Sagrada Comunión, en Su presencia.

Por lo tanto, nos sumerge en este día en el agua bendita y Su Sangre Divina. Nuestra presencia en la Fiesta de la Misericordia también está dando testimonio de nuestra fe, nuestra creencia en por qué Jesús murió en la cruz. En la Fiesta de la Misericordia, nuestras almas se están elogiando al Padre, por el Hijo, Jesucristo.

"Este día estarás conmigo en el paraíso"

El regalo que usted recibe en la Fiesta de la Misericordia es la que ha dado a Dimas, si usted muriera al día siguiente, iría directamente a su presencia en el Paraíso. Porque en la Fiesta de la Misericordia, su vida pasada es perdonada, no hay nada por lo que usted será juzgado.

Nosotros debemos, por supuesto, ser conscientes de que la Fiesta de la Misericordia implica un extraordinario acto de perdón, y así nosotros debemos perdonar a los demás, ya que uno de nuestros fracasos como seres humanos es no querer perdonar a nuestro projimo, pero sí esperamos ser perdonados por los errores que hemos hecho en la vida.

Si afirmamos estar sin pecado en este día, entonces debemos perdonar a todos los que nos han ofendido en nuestras vidas, no importa lo mal que nos trataron. En este día debe entregar a Jesús y dejar que El se encargue de ese mal que nos hicieron.

Nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros, si nosotros no perdonamos a todos los demás en este día. Antes de la confesión piense en los nombres de los que ha tenido una queja y pida al Señor que quite toda la amargura de su alma.

Esto es importante. Si confesamos nuestros pecados, debe incluir confesar la amargura en contra de los demás. Al ir a la comunión en el día de hoy estamos afirmando que no tenemos pecado en nuestra alma, no vaya si no ha perdonado a todos los que le han ofendido en su vida, si hay algo que no ha confesado, ir a la comunión, sería un gran error, porque entonces en vez de recibir la gracia de Dios que recibiría la ira de Dios.

No es justo decir, yo puedo ser perdonado de mis pecados, pero los que me han ofendido no deben ser perdonados. En la Fiesta de la Misericordia, debemos perdonar a nuestros enemigos y orar por ellos, así como pedimos perdón por los pecados que hemos cometido.

Si lo hacemos bien, en preparación para este gran don de la misericordia, el amor de Dios nos abraza y nos concede la gracia que Él nos ha prometido en esta ocasión extraordinaria, la Fiesta de la Misericordia.

Este análisis por P. Ignacy Rozycki, doctor en Teología Dogmática fue aprobado por Juan Pablo II y la Congregación para la fe."*

Para recibir esta gran gracia debemos:


Confesarnos y recibir la sagrada Eucaristía en el día. Si la confesión no está disponible en ese día, debe ser lo más cerca posible del día. Santa Faustina lo hizo en el sábado antes de la Fiesta. La comunión, como siempre, debe recibirse dignamente y debe acompañarse por la Confianza completa en la Misericordia Divina. (II.138) (III.1109)

Aquí puede descargar gratuitamente una hoja para imprimir Guía para exámen de conciencia y ayuda para hacer una buena confesión.                (aquí para confesión para niños)


Preparación personal para esta fiesta
  • Hacer la Novena
  • Confesarnos antes o en el día de la Fiesta
  • Hacer actos de misericordia.
Nosotros debemos ser misericordiosos con otros en nuestras palabras, hechos y oraciones.
La palabra misericordiosa - Perdonando y consolando a los demás
La obra misericordiosa - Cualquiera de las obras corporales de misericordia
La oración misericordiosa – Orar y rezar para pedir Misericordia para el mundo

* Este post esta basado en el escrito "Un segundo bautismo" 
escrito por el P. Ignacy Rozycki, en la web DivineMercy.org

02 abril 2015

Reflexiones para Semana Santa


1. Recibid y comed, éste es mi Cuerpo (Mt.,26).

Lo primero cree con viva fe que la carne, la sangre, el alma de Cristo, su divinidad y todo lo que es Dios, está en la santísima Eucarístía, o en fuerza de las palabras, o por concomitancia.

Admira la sabiduría de Dios que halló un modo tan nuevo de comunicársenos.

Asómbrate y alaba a la omnipotencia, que en una palabra, pone todas aquellas cosas debajo de las especies de pan y vino.

Reconoce el infinito amor con que esto hace. Como el Padre amó de tal modo al mundo, que le dió a su unigénito Hijo, de la misma suerte el Hijo así nos amó, que se nos dió a sí mismo para estar con nosotros hasta que se acabe el mundo.

¡Oh admirable y amable Dios! - ¡Cuán gran beneficio es para ti, oh hombre desconocido, el haberte tenido presente para hacerse hombre por ti! Pero ¡cuánto mayor es el que venga a ti como si viniere de nuevo al mundo, trayendo consigo todas las cosas que trajo entonces a él!
¡Qué volverás, en retorno, a tal Señor!

2. El Señor Jesús, en la noche en que era entregado, tomando el pan, etc. (1 Cor. 11)

Considera el tiempo de esta institución. Era aquel mismo en que se ponían asechanzas a su vida, en que hervía contra Él el odio de los judíos. Así las aguas de las persecusiones no pudieron apagar el fuego de su caridad. Así también nos ama cuando somos sus enemigos. En fin, los tormentos cercanos, la cruz, la infamia, no separaron de ti a Cristo, antes le estrecharon más por este sacramento de amor. - ¿Quién, pues nos separará de la caridad de Cristo? ¿La tribulación? ¿La angustia? ¿el hambre? etcetera. (Rom.,8)
Concluye con grande y ardiente amor: En todas estas cosas venceré por amor de Aquel que me ama.

3. Y comiendo ellos, tomó Jesús el pan (Mc., 14)

Considera los convidados que tuvo; es a saber: los Apóstoles, y entre ellos según la sentencia más común, también Judas. ¡Oh qué diversidad de los que gustaban de este convite! Aquéllos, con el cuerpo que acompañaba a un espíritu de ardentísima devoción; éste, con el cuerpo sólo, y con el ánimo atento a la entrega de Cristo. Atiende a aquella fiera, que no se ablanda con este bocado de amor. - Y repara cómo se encadenan las maldades cuando la pasión de que se originan no se reprime con tiempo.

Fuente: P. Nicolás Avancini, S.J. Meditaciones para todos los días del año, sobre la Vida y Doctrina de Jesucristo. Sacadas de los cuatro evangelios. Editorial Apostolado de la Prensa. Madrid 1957.

Mensaje del 2 de Abril de 2015

“¡Queridos hijos! Os he elegido a vosotros, apóstoles míos, porque todos lleváis en vosotros algo hermoso. Vosotros me podéis ayudar a fin de que el amor por el cual mi Hijo murió, y luego resucitó, venza nuevamente.

Por eso os invito, apóstoles míos, a que en toda criatura de Dios, en todos mis hijos, procuréis ver algo bueno y procuréis comprenderlos.

Hijos míos, todos vosotros sois hermanos por el mismo Espíritu Santo. Vosotros que estáis llenos de amor hacia mi Hijo, podéis narrar a todos aquellos que no han conocido ese amor, lo que vosotros sabéis.

Vosotros habéis conocido el amor de mi Hijo, habéis comprendido Su Resurrección, vosotros ponéis vuestros ojos con alegría en Él.

 Mi deseo maternal es que todos mis hijos estén unidos en el amor a Jesús. Por eso os invito, apóstoles míos, a vivir la Eucaristía con alegría, porque en la Eucaristía mi Hijo se os da siempre de nuevo, y con Su ejemplo os muestra el amor y el sacrificio por el prójimo.

¡Os doy las gracias!”

30 marzo 2015

Mensaje del 25 de marzo de 2015

 “Queridos hijos, también hoy el Altísimo me permite estar con vosotros y guiaros por el camino de la conversión.

Muchos corazones se han cerrado a la gracia y hecho oídos sordos a mi llamada. Vosotros, hijos míos, orad y luchad contra las tentaciones y contra todos los planes malvados que el diablo os ofrece a través del modernismo.

Sed fuertes en la oración y con la cruz en las manos, orad para que el mal no os utilice y no venza en vosotros.

Yo estoy con vosotros y oro por vosotros. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

22 marzo 2015

Que lo virtual no te robe lo real. La vida es para vivirla. Este Es Un Video Que TODO EL MUNDO TIENE Que Ver

Video visto en: El blog del Buen Amor

Confiemos en la sabiduría de Dios


Es una verdad de fe que Dios dirige todos los acontecimientos de que se lamenta el mundo; y aún más, no podemos dudar de que todos los males que Dios nos envía nos sean muy útiles: no podemos dudar sin suponer que al mismo Dios le falta la luz para discernir lo que nos conviene.

Si, muchas veces, en las cosas que nos atañen, otro ve mejor que nosotros lo que nos es útil, ¿no será una locura pensar que nosotros vemos las cosas mejor que Dios mismo, que Dios que está exento de las pasiones que nos ciegan, que penetra en el porvenir, que prevé los acontecimientos y el efecto que cada causa debe producir? Vosotros sabéis que a veces los accidentes más importunos tienen consecuencias dichosas, y que por el contrario los éxitos más favorables pueden acabar finalmente de manera funesta.

 También es una regla que Dios observa a menudo, de ir a sus fines por caminos totalmente opuestos a los que la prudencia humana acostumbra escoger. En la ignorancia en que estamos de lo que debe acaecernos posteriormente, ¿cómo osaremos murmurar de lo que sufrimos por la permisión de Dios? ¿No tememos que nuestras quejas conduzcan a error, y que nos quejamos cuando tenemos el mayor motivo para felicitamos de su Providencia?

José es vendido, se le lleva como esclavo, y se le encarcela; si se afligiera de sus desgracias, se afligiría de su felicidad, pues son otros tantos escalones que elevan insensiblemente hasta el trono de Egipto. Saúl ha perdido las asnas de su padre; es necesario irlas a buscar muy lejos e inútilmente; mucha preocupación y tiempo perdido, es cierto; pero si esta pena le disgusta, no hubiera habido disgusto tan irracional, visto que todo esto estaba permitido para conducirle al profeta que debe ungirle de parte del Señor, para que sea el rey de su pueblo.

¡Cuánta será nuestra confusión cuando comparezcamos delante de Dios, y veamos las razones que habrá tenido de enviarnos estas cruces que hemos recibido tan a pesar nuestro!

 He lamentado la muerte del hijo único en la flor de la edad: ¡Ay!, pero si hubiera vivido algunos meses o algunos años más, hubiera perecido a manos de un enemigo, y habría muerto en pecado mortal. No he podido consolarme de la ruptura de este matrimonio: Si Dios hubiera permitido que se hubiera realizado, habría pasado mis días en el duelo y la miseria. Debo treinta  o cuarenta años de vida a esta enfermedad que he sufrido con tanta impaciencia. Debo mi salvación eterna a esta confusión que me ha costado tantas lágrimas. Mi alma se hubiera perdido de no perder este dinero.

¿De qué nos molestamos?... ¡Dios carga con nuestra conducta, y nos preocupamos! Nos abandonamos a la buena fe de un médico, porque lo suponemos entendido en su profesión; él manda que se os hagan las operaciones más violentas, alguna vez que os abran el cráneo con el hierro; que se os horade, que os corten un miembro para detener la gangrena, que podría llegar hasta el corazón. Se sufre todo esto, se queda agradecido y se le recompensa liberalmente, porque se juzga que no lo haría si el remedio no fuera necesario, porque se piensa que hay que fiar en su arte; ¡y no le concederemos el mismo honor a Dios! Se diría que no nos fiamos de su sabiduría y que tenemos miedo de que nos descaminara. ¡Cómo!, ¿entregáis vuestro cuerpo a un hombre que puede equivocarse y cuyos menores errores pueden quitaros la vida, y no podéis someteros a la dirección del Señor?

Si viéramos todo lo que Él ve, querríamos infaliblemente todo lo que Él quiere; se nos vería pedirle con lágrimas las mismas aficiones que procuramos apartar por nuestros votos y nuestras oraciones. A todos nos dice lo que dijo a los hijos del Zebedeo: Nescítis quid petatis; “hombres ciegos, tengo piedad de vuestra ignorancia, no sabéis lo que pedís”; dejadme dirigir vuestros intereses, conducir vuestra fortuna, conozco mejor que vosotros lo que necesitáis; si hasta ahora hubiera tenido consideración a vuestros sentimientos y a vuestros gustos, estaríais ya perdidos y sin recurso.

Cuando Dios nos prueba

¿Pero queréis estar persuadidos que en todo lo que Dios permite, en todo lo que os sucede, sólo se persigue vuestro verdadero interés, vuestra verdadera dicha eterna?

Reflexionad un poco en todo lo que ha hecho por vosotros. Ahora estáis en la aflicción; pensad que el autor de ella, es el mismo que ha querido pasar toda su vida en dolores para ahorraros los eternos; que es el mismo que tiene su ángel a vuestro lado, velando bajo su mandato en todos vuestros caminos y aplicándose a apartar todo lo que podría herir vuestro cuerpo o mancillar vuestra alma; pensad que el que os ata a esta pena es el mismo que en nuestros altares no cesa de rogar y de sacrificarse mil veces al día para expiar vuestros crímenes y para apaciguar la cólera de su Padre a medida que le irritáis; que es el que viene a vosotros con tanta bondad en el sacramento de la Eucaristía, el que no tiene mayor placer, que el de conversar con vosotros y el de unirse a vosotros.
     Tras estas pruebas de amor, ¡qué ingratitud más grande desconfiar de Él, dudar sobre si nos visita para hacernos bien o para perjudicarnos!

¡Pero me hiere cruelmente, hace pesar su mano sobre mí! ¿Qué habéis de temer de una mano que ha sido perforada, que se ha dejado clavar a la cruz por vosotros?

 ¡Me hace caminar por un camino espinoso! ¿Si ¿No es éste el mismo camino que ha seguido antes que vosotros y por amor vuestro? ¿Habéis encontrado alguna espina que no haya señalado, que no haya teñido con su sangre?

Si no hay otro para ir al cielo, desgraciados seréis, si preferís perecer para siempre antes que sufrir por un tiempo!

¡Me presenta un cáliz lleno de amargura! Sí, pero pensad que es vuestro divino Redentor quien os lo presenta; amándoos tanto corno lo hace, ¿podría trataros con rigor si no tuviera una extraordinaria utilidad o una urgente necesidad?

Tal vez habéis oído hablar del príncipe que prefirió exponerse a ser envenenado antes que rechazar el brebaje que su médico le había ordenado beber, porque había reconocido siempre en este médico mucha fidelidad y mucha afección a su persona. Y nosotros, cristianos, ¡rechazaremos el cáliz que nos ha preparado nuestro divino Maestro, osaremos ultrajarle hasta ese punto!

Os suplico que no olvidéis esta reflexión; si no me equivoco, basta para hacernos amar las disposiciones de la voluntad divina por molestas que nos parezcan. Además, éste es el medio de asegurar infaliblemente nuestra dicha incluso desde esta vida.

Arrojarse en los brazos de Dios

Supongo, por ejemplo, que un cristiano se ha liberado de todas las ilusiones del mundo por sus reflexiones y por las luces que ha recibido de Dios, que reconoce que todo es vanidad, que nada puede llenar su corazón, que lo que ha deseado con las mayores ansias es a menudo fuente de los pesares más mortales; que apenas si se puede distinguir lo que nos es útil de lo que nos es nocivo, porque el bien y el mal están mezclados casi por todas partes, y lo que ayer era lo más ventajoso es hoy lo peor; que sus deseos no hacen más que atormentarle, que los cuidados que toma para triunfar le consumen y algunas veces le perjudican, incluso en sus planes, en lugar de hacerlos avanzar; que, al fin y al cabo, es una necesidad el que se cumpla la voluntad de Dios, que no se hace nada fuera de su mandato y que no ordena nada a nuestro respecto que no nos sea ventajoso.

Después de percibir todo esto, supongo también que se arroja a los brazos de Dios como un ciego, que se entrega a Él, por decirlo así, sin condiciones ni reservas, resuelto enteramente a fiarse a Él en todo y de no desear nada, no temer nada, en una palabra, de no querer nada más que lo que Él quiera, y de querer igualmente todo lo que Él quiera; afirmo que desde este momento esta dichosa criatura adquiere una libertad perfecta, que no puede ser contrariada ni obligada, que no hay ninguna autoridad sobre la tierra, ninguna potencia que sea capaz de hacerle violencia o de darle un momento de inquietud.

Pero, ¿no es una quimera que a un hombre le impresionen tanto los males como los bienes?
No, no es ninguna quimera; conozco personas que están tan contentas en la enfermedad como en la salud, en la riqueza como en la indigencia; incluso conozco quienes prefieren la indigencia y la enfermedad a las riquezas y a la salud.

Además no hay nada más cierto que lo que os voy a decir: Cuanto más nos sometamos a la voluntad de Dios, más condescendencia tiene Dios con nuestra voluntad. Parece que desde que uno se compromete únicamente a obedecerle, Él sólo cuida de satisfacernos: y no sólo escucha nuestras oraciones, sino que las previene, y busca hasta el fondo de nuestro corazón estos mismos deseos que intentamos ahogar para agradarle y los supera a todos.


En fin, el gozo del que tiene su voluntad sumisa a la voluntad de Dios es un gozo constante, inalterable, eterno. Ningún temor turba su felicidad, porque ningún accidente puede destruirla.

Me lo represento como un hombre sentado sobre una roca en medio del océano; ve venir hacia él las olas más furiosas sin espantarse, le agrada verlas y contarlas a medida que llegan a romperse a sus pies; que el mar esté calmo o agitado, que el viento impulse las olas de un lado o del otro, sigue inalterable porque el lugar donde se encuentra es firme e inquebrantable.

De ahí nace esa paz, esta calma, ese rostro siempre sereno, ese humor siempre igual que advertimos en los verdaderos servidores de Dios.


Extraído de“El abandono confiado a la Divina Providencia”
San Claudio de la Colombière

Mensajes 2 y 18 de Marzo, Virgen María en Medugorje

Mensaje, 18 de marzo de 2015 [O] - Aparición anual a Mirjana Soldo
 
La vidente Mirjana Dragicevic - Soldo tuvo apariciones diarias desde el 24 de junio de 1981 hasta el 25 de diciembre de 1982. El último día de la aparición, después de confiarle el décimo secreto, la Virgen le dijo que durante toda su vida tendría una aparición una vez al año - el 18 de marzo. Así ha sucedido durante todos estos años y también este año. Varios miles de peregrinos se reunieron para orar el Rosario. La aparición comenzó a las 13:47 y duró hasta las 13:53.
 
¡Queridos hijos! Les pido con todo el corazón, les pido hijos: purifiquen sus corazones del pecado y elévenlos a Dios y a la vida eterna. 
 
Les pido: estén vigilantes y abiertos a la verdad. No permitan que todo lo que es de esta Tierra los aleje del conocimiento de la verdadera felicidad que se encuentra en la unión con mi Hijo. 
 
Yo los guío por el camino de la verdadera sabiduría, porque solo con la verdadera sabiduría pueden llegar a conocer la verdadera paz y el verdadero bien. No pierdan el tiempo pidiendo signos al Padre Celestial, porque Él ya les ha dado el mayor signo: mi Hijo. 
 
Por lo tanto, hijos míos, oren para que el Espíritu Santo los pueda introducir a la verdad, los ayude a conocerla, y mediante ese conocimiento de la verdad, sean uno con el Padre Celestial y con mi Hijo. 
 
Ese es el conocimiento que da la felicidad en la Tierra y abre la puerta de la vida eterna y del amor sin límites. Les doy las gracias.

Ultimo Mensaje, 2 de marzo de 2015 [O] - Aparición a Mirjana

Queridos hijos, vosotros sois mi fuerza. Vosotros, apóstoles míos, que con vuestro amor, humildad y el silencio de la oración, hacéis que mi Hijo sea conocido. Vosotros vivís en mí. Vosotros me lleváis en vuestro corazón. Vosotros sabéis que tenéis una Madre que os ama y que ha venido a traer amor.
 
 Os miro en el Padre Celestial, miro vuestros pensamientos, vuestros dolores, vuestros sufrimientos y se los presento a mi Hijo. No tengáis miedo, no perdáis la esperanza, porque mi Hijo escucha a su Madre. Él ama desde que nació, y yo deseo que todos mis hijos conozcan este amor; que regresen a Él quienes, a causa del dolor e incomprensión, lo han abandonado, y que lo conozcan todos aquellos que jamás lo han conocido.
 
 Por eso vosotros estáis aquí, apóstoles míos, y yo como Madre, estoy con vosotros. Orad para que tengáis la firmeza de la fe, porque el amor y la misericordia provienen de una fe firme. Por medio del amor y de la misericordia, ayudaréis a todos aquellos que no son conscientes de que eligen las tinieblas en lugar de la luz. 
 
Orad por vuestros pastores, porque ellos son la fuerza de la Iglesia que mi Hijo os ha dejado. Por medio de mi Hijo ellos son los pastores de las almas. ¡Os doy las gracias!

31 diciembre 2014

Oración de Agradecimiento por el año que termina

Gracias Señor Por todo cuanto me diste en el año que termina,

Gracias por los días de sol y los nublados tristes, por las tardes tranquilas y las noches oscuras.

Gracias por la salud y por la enfermedad, por las penas y las alegrías.

Gracias por todo lo que me prestaste y luego me pediste.

Gracias Señor, por la sonrisa amable y por la mano amiga, por el amor y por todo lo hermoso y por todo lo dulce, por las flores y las estrellas, por la existencia de los niños y de las almas buenas.

Gracias por la soledad, por el trabajo, por las inquietudes, por las dificultades y las lágrimas.

Por todo lo que me acercó a Ti.

Gracias por haberme conservado la vida, y por haberme dado techo, abrigo y sustento

Gracias Señor. Gracias Señor. Señor.

¿Qué me traerá el año que empieza? Lo que Tu quieras Señor, pero te pido fe para mirarte en todo, esperanza para no desfallecer, y caridad para amarte cada día más, y para hacerte amar entre los que me rodean.

Dame paciencia y humildad, desprendimiento y generosidad, dame Señor, lo que tu sabes que me convieney yo no sé pedir.

Que tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activas, y que me halle siempre dispuesto a hacer tu Santa Voluntad.

Derrama Señor, tus gracias sobre todos los que amo y concede tu paz al mundo entero. Así sea. Gracias Señor. Gracias Señor.

Fuente: buzoncatolico.es

Mensaje extraordinario del 29 de diciembre de 2014 a Iván

“Queridos hijos, también hoy deseo agradecerles. Gracias, queridos hijos, porque han hecho una elección, han decidido vivir mis mensajes. 

Hoy los invito nuevamente en este tiempo, tiempo de gracia, a orar más por la familia y a orar por la evangelización de la familia. 
Oren particularmente por los jóvenes. 

¡Que Dios habite en las familias y ocupe el primer lugar! Estoy con ustedes, oro junto a ustedes.


 Gracias, queridos hijos, porque también hoy han respondido a mi llamada”

29 diciembre 2014

Mensaje anual del 25 de diciembre de 2014 a Jacov


“¡Queridos hijos! Hoy, en este día de gracia, deseo que el corazón de cada uno de vosotros se convierta en el establo de Belén, donde nació el Salvador del mundo. Yo soy vuestra Madre que os ama inmensamente y que cuida de cada uno de vosotros. Por lo tanto, hijos míos, entregaros a la Madre para que, ante el Niño Jesús, pueda presentar el corazón y la vida de cada uno de vosotros, porque solo así, hijos míos, vuestros corazones serán testigos del nacimiento cotidiano de Dios en vosotros. Permitid a Dios que con la luz ilumine vuestras vidas y con la alegría vuestros corazones, para que vosotros podáis diariamente iluminar el camino, y ser un ejemplo de la verdadera alegría a otros que viven en la oscuridad y no están abiertos a Dios y a sus gracias. Gracias por haber respondido a mi llamada”


Mensaje  del 25 de diciembre de 2014

¡Queridos hijos! También hoy, os traigo en mis brazos a mi Hijo Jesús, y a Él le pido la paz para vosotros y la paz entre vosotros. Orad y adorad a mi Hijo, para que en vuestros corazones entre su paz y su alegría. Oro por vosotros para que cada vez estéis más abiertos a la oración. Gracias por haber respondido a mi llamada”

22 noviembre 2014

Mensaje del 2 de noviembre de 2014



 "Queridos hijos, estoy con vosotros con la bendición de mi Hijo, con vosotros que me amáis y procuráis seguirme. Yo también deseo estar con vosotros, con los que no me aceptáis.

A todos os abro mi Corazón lleno de amor y os bendigo con mis manos maternas. Soy una Madre que os comprende. He vivido vuestra vida y he experimentado vuestros sufrimientos y alegrías.

Vosotros que vivís el dolor, comprendéis mi dolor y sufrimiento por aquellos hijos míos que no permiten que los ilumine la luz de mi Hijo, por mis hijos que viven en la oscuridad.

Por eso os necesito a vosotros, a vosotros que habéis sido iluminados por la luz y que habéis comprendido la verdad.Os invito a adorar a mi Hijo, para que vuestra alma crezca y alcance una verdadera espiritualidad. Entonces, apóstoles míos, de esa manera me podréis ayudar.

Ayudarme significa: orar por aquellos que no han conocido el amor de mi Hijo. Al orar por ellos, vosotros demostráis a mi Hijo que lo amáis y lo seguís.

Mi Hijo me ha prometido que el mal nunca vencerá, porque aquí estáis vosotros, almas de los justos; vosotros que procuráis decir vuestras oraciones con el corazón; vosotros que ofrecéis vuestros dolores y sufrimientos a mi Hijo; vosotros que comprendéis que la vida es solamente un abrir y cerrar de ojos; vosotros que anheláis el Reino de los Cielos.

Todo eso os hace a vosotros mis apóstoles y conduce al triunfo de mi Corazón.
Por eso hijos míos purificad vuestros corazones y adorad a mi Hijo. ¡Os doy las gracias!”

http://www.virgendemedjugorje.org 

17 noviembre 2014

Aceptar y conformar nuestro corazón con la Voluntad de Dios

    
  La perfecta conformidad con la voluntad divina es uno de los principales medios de santificación. Escribe Santa Teresa: “Toda la pretensión de quien comienza oración (y no se olvide esto, que importa mucho) ha de ser trabajar y determinarse y disponerse, con cuantas diligencias pueda, a hacer su voluntad conforme con la de Dios..., y en esto consiste toda la mayor perfección que se puede alcanzar en el camino espiritual. Quien más perfectamente tuviera esto, más recibirá del Señor y más adelante está en este camino. No penséis que hay aquí más algarabías ni cosas no sabidas y entendidas; que en esto consiste todo nuestro bien”.

    Dada la singular importancia de este medio, vamos a estudiar cuidadosamente su naturaleza, su fundamento, su excelencia y necesidad, el modo de practicarla y, finalmente, sus grandes frutos y ventajas.

1. Naturaleza. – Consiste la conformidad con la voluntad de Dios en una amorosa, entera y entrañable sumisión y concordia de nuestra voluntad con la de Dios en todo cuanto disponga o permita de nosotros. Cuando es perfecta, se la conoce más bien con el nombre de santo abandono en la voluntad de Dios. En sus manifestaciones imperfectas se la suele aplicar el nombre de simple resignación cristiana.

Para entender rectamente esta doctrina hay que tener en cuenta algunos prenotandos. Helos aquí:

PRENOTANDOS. – 1.º La santidad es el resultado conjunto de la acción de Dios y de la libre cooperación del hombre. “Ahora bien: si Dios trabaja con nosotros en nuestra santificación, justo es que Él lleve la dirección de la obra; nada se deberá hacer que no sea conforme a sus planes, bajo sus órdenes y a impulsos de su gracia. Es el primer principio y último fin; nosotros hemos nacido para obedecer a sus determinaciones” (Lehodey, El santo abandono, p. 1, c. 1).

2.º La voluntad de Dios, simplísima en sí misma, tiene diversos actos con relación a las criaturas. Los teólogos suelen establecer la siguiente división:

a) Voluntad absoluta, cuando Dios quiere alguna cosa sin ninguna condición, como la creación del mundo; y condicionada, cuando lo quiere con alguna condición, como la salvación de un pecador si hace penitencia o se arrepiente.

b) Voluntad antecedente es la que Dios tiene en torno a una cosa en sí misma o absolutamente considerada (v. gr., la salvación de todos los hombres en general), y voluntad consiguiente es la que tiene en torno a una cosa revestida ya de todas sus circunstancias particulares y concretas (v. gr., la condenación de un pecador que muere impenitente).

c) Voluntad de signo y voluntad de beneplácito. Ésta es la que más nos interesa aquí. He aquí cómo las expone el P. Garrigou-Lagrange:

“Se entiende por voluntad divina significada (o voluntad de signo) ciertos signos de la voluntad de Dios, como los preceptos, las prohibiciones, el espíritu de los consejos evangélicos, los sucesos queridos o permitidos por Dios. La voluntad divina significada de ese modo, mayormente la que se manifiesta en los preceptos, pertenece al dominio de la obediencia. A ella nos referimos, según Santo Tomás (1, 19, 11), al decir en el Padrenuestro: Fiat voluntas tua.

La voluntad divina de beneplácito es el acto interno de la voluntad de Dios aún no manifestado ni dado a conocer. De ella depende el porvenir todavía incierto para nosotros: sucesos futuros, alegrías y pruebas de breve o larga duración, hora y circunstancias de nuestra muerte, etc. Como observa San Francisco de Sales (Amor de Dios l.8 c.3; l.9 c.6), y con él Bossuet (États d’oraison 1, 8, 9), si la voluntad significada constituye el dominio de la obediencia, la voluntad de beneplácito pertenece al del abandono en las manos de Dios. Como largamente diremos más tarde, ajustando cada día más nuestra voluntad a la de Dios significada, debemos en lo restante abandonarnos confiadamente en el divino beneplácito, ciertos de que nada quiere ni permite que no sea para el bien espiritual y eterno de los que aman al Señor y perseveran en su amor”.

Estas últimas palabras del P. Garrigou expresan la naturaleza íntima de la perfecta conformidad con la voluntad de Dios. Se trata efectivamente del cumplimiento íntegro, amoroso y entrañable de la voluntad significada de Dios a través de sus operaciones, permisiones, preceptos, prohibiciones y consejos –que son, según Santo Tomás, los cinco signos de esa voluntad divina– y de la rendida aceptación y perfecta concordia con todo lo que se digne disponer por su voluntad de beneplácito.

2. Fundamento. – Como dice muy bien Lehodey, la conformidad perfecta, o santo abandono, tiene por fundamento la caridad. “No se trata aquí ya de la conformidad con la voluntad divina, como lo es la simple resignación, sino de la entrega amorosa, confiada y filial, de la pérdida completa de nuestra voluntad en la de Dios, pues propio es del amor unir así estrechamente las voluntades. Este grado de conformidad es también un ejercicio muy elevado del puro amor, y no puede hallarse de ordinario sino en las almas avanzadas, que viven principalmente de ese puro amor”.

Ahora bien: ¿cuáles son los principios teológicos en que puede apoyarse esta omnímoda sumisión y conformidad con la voluntad de Dios?

11 octubre 2014

Esperanza frente al peligro de Cisma: Artículo de Monseñor Livieres


Publicado en Catolicidad.com

UNA LUZ EN LAS SOMBRAS: LA VOZ DE MONS. LIVIERES HABLANDO DEL SÍNODO

INTRODUCCIÓN DE CATOLICIDAD

"Dentro de la Iglesia, y últimamente desde
algunas de sus más altas esferas, «soplan 
vientos nuevos» que no son del Espíritu
Santo", explica Mons. Livieres, mencio-
nando entre estos modernistas al 
cardenal Walter Kasper.
El modernismo -la suma de todas las herejías, como lo definió S.S. san Pío X-  enquistado en altos puestos de la Iglesia intenta instrumentalizar el Sínodo extraordinario sobre la Familia, aduciendo que no se deberá tocar lo dogmático, sino que se debe modificar únicamente lo pastoral (como si lo pastoral no fuese una expresión y una consecuencia de lo dogmático), para adecuar  -según ellos-  y poner al día a la Iglesia en consonacia con la "realidad" del mundo, de una manera "misericordiosa" y sin condenar sus errores. En otras palabras, tratar de adecuar la Iglesia a los errores de los hombres en la práctica, traicionando -en el fondo- la misma fe que debe normar lo pastoral y que se encuentra en el depósito de la Revelación, aduciendo falsamente -los modernistas- que no se ha tocado la doctrina. En fin, su objetivo es ese adecuamiento de la Iglesia a los errores del hombre y no la conversión del hombre a Dios.

Monseñor Rogelio Livieres, obispo paraguayo, que víctima de politiquería ha sido obligado a dejar su diócesis luego de ser destituido (destitución aceptada sumisamente por el obispo) recientemente por intrigas modernistas -por su criterio a favor de la Tradición de la Iglesia- por parte de otros obispos paraguayos que lo acusaron de "no estar en comunión" con ellos, sale a la palestra a defender la enseñanza perenne de la Iglesia y la genuina doctrina católica que se fundamenta en el mismo depósito de la Revelación Divina. El propio obispo recuerda que el mismo san Atanasio fue expulsado de su Diócesis no una sino cinco veces, debido a las maquinaciones de sus hermanos obispos arrianos con los que no estaba «en comunión», precisamente porque quería promover «la fe católica y apostólica» en contra de la herejía arriana.

Leamos reflexivamente el escrito de Mons. Livieres que transcribimos a continuación:
Refiriéndose a los modernistas advirtió:
"Estamos frente al peligro de un
 gran cisma. Exactamente lo que el Señor
 y su Santísima Madre nos han prevenido"
En la Misa de Apertura del Sínodo Extraordinario sobre la Familia el Papa Francisco llamó a los Obispos a colaborar con el plan de Dios y formar así un pueblo santo. Ofrezco estas reflexiones con el deseo de servir al Papa de la mejor manera que puedo.

La Iglesia, fundada sobre la roca de Pedro, espera del Sínodo la promoción de la familia cristiana. Pero lo que la Biblia llama «el mundo» tiene una expectativa muy distinta: los medios de prensa vociferan cada día para que la Iglesia «se ponga al día». Un eufemismo para exigir que bendiga, y no condene, los desvíos morales cada día más frecuentes, entre otras razones, por la promoción sistemática desde la prensa y la industria del entretenimiento.
La Iglesia sin embargo no fue establecida para sancionar lo que el mundo pretende, sino para enseñarnos lo que Dios quiere de nosotros y acompañarnos en el camino de la santidad. Porque es en la voluntad de Dios, que todo lo sabe y no puede engañarse ni engañarnos, donde nosotros encontramos la verdadera paz y felicidad. Ni la doctrina de la fe ni la práctica pastoral –consecuencia de esa doctrina– son el resultado de consensos de curas, aunque sean cardenales u obispos.
Ya desde los primeros tiempos del cristianismo los Apóstoles y sus sucesores fueron presionados por poderosas élites religiosas y políticas para que tergiversaran la verdad y la misión evangélica que habían recibido de Cristo. Pero en vez de inclinarse ante otros dioses nos dejaron un testimonio de fidelidad incondicional a la verdad derramando su sangre. Porque «hay que obedecer a Dios antes que a los hombres» (Hechos 5:29). Estos días me consuela pensar en el ejemplo de san Atanasio. Fue expulsado de su Diócesis no una sino cinco veces, debido a las maquinaciones de sus hermanos obispos arrianos con los que no estaba «en comunión», precisamente porque quería promover «la fe católica y apostólica», como dice la Plegaria Eucarística I, o Canon Romano.
Bendecir y aceptar «lo que todo el mundo quiere» no es ni misericordia ni amor pastoral. Más bien, es pereza y comodidad, porque estaríamos renunciando a evangelizar y educar. Y respetos humanos, porque nos importaría más el qué dirán que increpar proféticamente en la obediencia a Dios. Ya san Benito resumía, en otra época también signada por mucha confusión, el principio de vida eterna de la obediencia: «mi palabra se dirige ahora a ti, quienquiera que seas, para que renuncies a tus propias voluntades y tomes las preclaras y fortísimas armas de la obediencia…», «…así volverás por el trabajo de la obediencia a Aquel de quien te habías alejado por la desidia de la desobediencia» (Regla, Prólogo).
Dentro de la Iglesia, y últimamente desde algunas de sus más altas esferas, «soplan vientos nuevos» que no son del Espíritu Santo. El mismísimo cardenal prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, entre otros, ha criticado la pretensión utópica de hacer cambios de fondo en la práctica pastoral sin por ello afectar la doctrina católica sobre la familia. Sin juzgar sus intenciones, que presumo las mejores, y con la tristeza de tener que mencionarlos por nombre, ya que son de público conocimiento, el cardenal Kasper y la revista jesuita Civiltà Cattolica son activos propulsores que lideran esta confusión. Lo que antes estaba prohibido como una grave desobediencia contra la ley de Dios ahora podría quedar bendecido en nombre de su misericordia. Justifican lo injustificable por medio de sutiles interpretaciones de textos y hechos históricos. Pero los que realmente conocen de estas materias han reducido a polvo estos sofismas. No olvidemos lo que nos aseguró el Señor: «El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán» (Mateo 24:35).
"No nos dejemos engañar ni apartar de la fe
 y de la práctica moral que Jesucristo nos
 enseñó... 
El mundo nos perseguirá, incluso
 invocando falsamente el nombre de Dios".
Aprovechemos la extraordinaria oportunidad que nos ofrece el Sínodo para reafirmar de modo positivo lo que la Iglesia siempre y en todas partes ha creído sobre la familia y ha puesto en práctica en su disciplina. Esto nos exige, al mismo tiempo, defender la verdad frente a los que están dividiendo y confundiendo al Pueblo de Dios. La situación es gravísima y no soy yo el primero en advertir que desgraciadamente estamos frente al peligro de un gran cisma. Exactamente lo que el Señor y su Santísima Madre nos han prevenido en apariciones reconocidas y aprobadas por la autoridad de la Iglesia.
Frente a los que están queriendo «dibujar» consensos y manipular estadísticas, como si el Pueblo de Dios estuviera pidiendo lo que en realidad se le quiere gravar por la fuerza de una autoridad abusiva, recordemos que la Iglesia no vive ni se define a partir de las opiniones de los hombres y el cambio de los tiempos sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. La historia de cómo se terminó imponiendo a todo un pueblo católico el cisma de la Iglesia de Inglaterra, junto con el testimonio martirial de san Juan Fischer y santo Tomás Moro, son una lección que hoy vale mucho profundizar.
Roguemos por el Papa, por los Cardenales y los Obispos, para que todos estemos dispuestos incluso a derramar la sangre en la defensa y promoción de la familia contra las tormentas del engaño y la idolatría de la libertad sexual del hombre frente a Dios. No nos dejemos engañar ni apartar de la fe y de la práctica moral que Jesucristo nos enseñó. Sabemos que el mundo odió a nuestro Señor. El servidor no puede ser más que su amo. El mundo nos perseguirá, incluso invocando falsamente el nombre de Dios. Y a los eclesiásticos que hablen como el mundo quiere, los aplaudirá y los amará, «porque son de los suyos», no de Dios.

 MONSEÑOR ROGELIO LIVIERES, OBISPO DE LA IGLESIA CATÓLICA
Fuente: Rogelioliveres.info.

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